RISAS SIN FILTROS.-
Este fin de semana, alrededor de un fuego chispeante, confirmé algo importante: desconectarse de la tecnología, aunque sea por unas horas, puede transformar el corazón de la familia. En nuestro campamento sí había señal. Podíamos usar los teléfonos, contestar mensajes o revisar redes… pero decidimos no hacerlo.
Para mis hijos no fue fácil al principio. Estaban acostumbrados a tener acceso a sus juegos en los dispositivos, y renunciar a ellos les resultó un reto. Sin embargo, sin darse cuenta, lo que estaban haciendo era construir experiencias reales y usar su creatividad. Montaban sus scooters por el campamento, inventaban juegos, exploraban y encontraban nuevas formas de divertirse que ninguna pantalla podría igualar.
Esta experiencia me recordó algo que Jesús practicaba y enseñaba. En Marcos 6:31, Él dijo a sus discípulos: “Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco.” Esto no fue una sugerencia casual. Jesús sabía que, incluso en medio de una misión eterna, el descanso intencional era necesario para mantener el corazón sano y la visión clara.
Jesús no invitaba a sus discípulos a descansar porque estuvieran perdiendo el tiempo, sino porque sabía que las fuerzas se renuevan cuando nos apartamos un momento del trabajo y de las distracciones. Es en esos espacios de pausa donde podemos convivir, aprender unos de otros y fortalecer los vínculos que sostienen nuestra vida diaria.
En nuestro caso, la decisión de no usar dispositivos nos dio la oportunidad de conversar sin interrupciones, reír juntos y compartir tareas simples como preparar la comida o cuidar el fuego. Y aunque el Espíritu Santo vive en mí y obra a través de mí siempre, esos momentos me ayudaron a estar más atento a cómo Él quiere que viva y ame a mi familia.
La lección es clara: si Jesús enseñó a los suyos a detenerse y apartarse para descansar, también nosotros necesitamos crear momentos intencionales para enfocarnos en lo que realmente importa. No siempre será alrededor de una fogata en un campamento, pero puede ser en la mesa de la casa, en una caminata por el vecindario, o en una tarde de juegos sin teléfonos a la vista.
Elegir desconectarnos es elegir amar con más atención. Y muchas veces, esa inversión comienza así: guardando el teléfono, compartiendo una risa, y dejando que el amor de Dios en nosotros marque cada momento.
*David Lamus es un pastor cristiano, músico y cantante, en Columbus, Ohio. Pastor.davidlamus@gmail.com Instagram.com/davidlamus

