A través de los años la economía informal en Puerto Rico ha abarcado una variedad de actividades económicas realizadas fuera del alcance regulatorio y fiscal del gobierno, y a su vez, ha sido un asunto que levanta amplios debates por la falta de información disponible y la dificultad de poder medirla.
El tema se complica cuando se toma en consideración los niveles de pobreza en la Isla, donde, sin embargo, los porcentajes de gastos del consumidor siguen en aumento.
Los datos más recientes de la Encuesta sobre la Comunidad publicados por la Oficina del Censo de los Estados Unidos revelaron que en 2022 los porcentajes relacionados con la situación de la pobreza en Puerto Rico aumentaron de 40.5% a 41.7% en la población general; de 54.9% a 57.6% en los menores de 18 años, y en las familias de 36.7% a 38.8%.
Por otro lado, las ventas al detal en Puerto Rico registran un sólido crecimiento, así como la tasa de ocupación hotelera, las ventas de autos y propiedades, y el patrocinio a restaurantes y eventos deportivos y de entretenimiento.
Para el economista Juan Lara hay dos factores que explican esta situación: la primera es la economía informal, en la que hay personas catalogadas como pobres, pero que no lo son, ya que obtienen buenos ingresos de actividades informales.
Por otro lado, dice Lara que en Puerto Rico hay una “gran desigualdad en la distribución de ingresos”.
“Hay un número alto de personas con ingresos medio altos e ingresos altos como para sostener el tipo de actividad comercial que vemos en la venta de automóviles, centros comerciales, entre otros. Claro, que también parte de eso es por la economía informal, pero yo creo que no es una paradoja que haya casi 50% de la población en pobreza y que al mismo tiempo uno vea una economía comercial bastante dinámica porque hay una parte de la población con ingresos medio altos y altos que son gente con mucha capacidad de compra. Lo que estamos diciendo es que Puerto Rico es una sociedad muy desigual con una alta incidencia en la pobreza, pero también con una fuerte concentración de ingresos en algunos grupos que tienen mucha capacidad adquisitiva”, sostuvo Lara.
Con ello coincide Villamil, al señalar que la economía de Puerto Rico es una economía de nichos.
“Esos mercados, como los restaurantes, los automóviles, hoteles, entre otros, que les ha ido muy bien, son nichos de muy pocas personas. Por ejemplo, el caso de los restaurantes finos y elegantes en Puerto Rico, quienes mantienen esos restaurantes es un grupo relativamente pequeño, no es un grupo gigantesco, no es un grupo de la población generalizada. Por otro lado, la venta de los automóviles es lo mismo. Hay un ‘boom’ en algunos nichos de la economía, pero la economía en general no está beneficiándose de la misma manera”, expresó el Villamil.
Ambos economistas también coincidieron en que la economía informal ha ido en descenso en los últimos años. Factores como la implementación del crédito por trabajo desde 2021, la migración de los puertorriqueños y el envejecimiento de la población, han abonado en este descenso.
“Al aprobarse el crédito por trabajo que requería que las personas formalizaran su participación laboral, eso probablemente bajó el porciento de lo que representa la economía informal en Puerto Rico ¿Cuánto bajó? No me gustaría adivinar, pero probablemente es lógico pensar que iniciativas como el crédito por trabajo y el hecho de que muchas personas, para cualificar a otros beneficios federales, han tenido que ingresar a la fuerza laboral formal, probablemente lo haya bajado”, comentó Villamil.
Según datos del Departamento de Hacienda, en 2023 el crédito por trabajo impactó a unas 22,175 familias.
Según Villamil, en el estimado más reciente (antes del huracán María) la economía informal era de un 25% a 28% del Producto Interno Bruto, pero indicó que en la actualidad debe ser menor.
A juicio de Lara, la economía informal en Puerto Rico probablemente no está creciendo por dos razones principales: El decrecimiento poblacional y el envejecimiento de la población.
“El decrecimiento de la población es un factor para pensar que la economía informal no debe estar creciendo, probablemente se está reduciendo. Asimismo, la gente envejeciente no forma parte de esa economía informal. Esa actividad es de gente más joven en las edades adultas medianas. Por eso dos factores, yo pensaría que debe estar decreciendo la economía informal”, resaltó.
Datos de la Junta de Planificación, compartidos por el economista Heriberto Martínez, demuestran que para el año 2023, el consumo privado de los hogares fue de $84 mil millones. Sin embargo, cuando se consideran otros ingresos, como las ayudas federales, el consumo es mucho más.
“¿Qué significa eso? Que cuando tú sumas lo que recibimos de seguro social, retiro, masa salarial, transferencias federales, programa de asistencia nutricional, plan 8, entre otros, y lo comparas con respecto al consumo, suponiendo que todo ese dinero se utilice, hay una diferencia sustancial de $6 mil a $7 mil millones entre el consumo y el ingreso. Por lo tanto, ¿con qué estamos consumiendo esa parte que falta? Ahí es donde entramos en la informalidad”, explicó Martínez.
Añadió que en Puerto Rico todavía no se ha examinado bien cuánto de la economía informal está relacionada con el narcotráfico. Tampoco se sabe a ciencia cierta cuántas personas participan en la economía informal para no perder beneficios que reciben del gobierno federal.
Con ello coincide el economista José Caraballo Cueto, quien expuso que la economía del País ha crecido debido a un flujo masivo de fondos federales los cuales han estimulado a la economía, pero menciona que hay un peligro una vez estos se acaben y la economía vuelva a caer.
Enfatizó, que ese crecimiento económico “no deja de lado de que haya una economía subterránea que siga operando a pesar de que la economía formal esté creciendo”.
“Sigue generando empleos e ingresos esa economía subterránea, pero como no la medimos en la actualidad, apenas se miden cosas de la economía formal. Hay una crisis estadística, pues realmente no sabemos como está el movimiento en ese ámbito”, comentó Caraballo Cueto.
El economista indicó que el último estudio que revisó, publicado por el profesor Segundo Castro, la economía informal representaba cerca del 37% del producto interno bruto (PIB) del País para 2014.
Por su parte, el profesor de Administración de Empresas en la Universidad de Puerto Rico, Segundo Castro, informó que en su estudio más reciente sobre la economía informal, que data de 2017, este reveló que la economía informal representaba un 36.47% del PIB.
“Estamos hablando de $37.8 mil millones que no se reportaron al fisco en ese año. Si tú me preguntas ¿cómo sería ahora? Yo estimo, porque he estado mirando algunos indicadores y todos esos indicadores han subido. ¿Qué quiere decir? Como esto es un modelo sistémico que tenemos que correrlo por los últimos 20 años para poder darte un dato certero, yo estimo de que la economía informal estaría representando más del 40% en la actualidad en Puerto Rico”, resaltó Castro.
“Esa economía (informal) consume, esa economía tiene gastos, esa economía se divierte más que los que pagan impuestos. Esa economía tiene todo”, puntualizó Castro. Fuente: El Vocero.

